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FAQ

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Descubre en las FAQ cómo damos vida a la identidad olfativa de tu marca.

Un logo olfativo es una identidad olfativa diseñada para representar una marca a través del olfato. Es una composición aromática creada a medida que traduce valores, posicionamiento y atmósfera de la marca en una señal sensorial coherente y reconocible. A diferencia de una simple ambientación perfumada, el logo olfativo no tiene una función decorativa, sino identitaria: sirve para hacer que un espacio sea inmediatamente asociable a una marca, reforzando la memoria y la percepción emocional. Desde el punto de vista técnico, un logo olfativo se diseña para:
  • ser estable en el tiempo y coherente entre distintos espacios
  • no seguir la lógica evolutiva de la perfumería personal
  • integrarse en el espacio sin resultar invasivo
En síntesis, el logo olfativo es para el olfato lo que el logo visual es para la vista: un elemento distintivo que contribuye al reconocimiento de la marca a través de un canal sensorial no verbal.
El método Olfice es un proceso de diseño en el que la fragancia se trata como un elemento de identidad y no como una simple elección estética. El recorrido parte de una recopilación estructurada de información sobre la marca y el espacio, y culmina en la definición de una composición olfativa coherente con los objetivos, el público y el contexto de uso. En síntesis, el método se basa en:
  • definición del objetivo sensorial (qué debe comunicar el aroma)
  • traducción de la marca en dirección olfativa (familias, materias primas, texturas)
  • desarrollo y selección guiada mediante pruebas, hasta llegar a la fragancia final
El resultado es una fragancia diseñada para funcionar en entornos reales, con criterios de estabilidad, difusión y coherencia.
Un proyecto comienza con una fase estructurada de recopilación de información: objetivos, contexto de uso, público, espacios y requisitos técnicos. Esta fase permite definir una dirección olfativa coherente, evitando elecciones genéricas. Tras el análisis inicial, se procede con el desarrollo y las pruebas (también mediante Experience Kit) hasta la definición de la fragancia final y su aplicación en el espacio con parámetros de difusión adecuados.
La intensidad correcta es aquella que hace la fragancia perceptible sin saturar el espacio. En entornos públicos, el objetivo no es “que se sienta fuerte”, sino crear una presencia coherente, estable y no invasiva. La definición se realiza considerando:
  • volumen del espacio y flujo de personas
  • ventilación y renovación del aire
  • permanencia media del público
  • tipo de nota olfativa (algunas saturan más que otras)
La intensidad no es solo una preferencia: es un parámetro técnico que se mide y se regula.
Sí. Un proyecto de identidad olfativa puede incluir información sensible: concepto, posicionamiento, contenidos de marca, materiales propietarios. En estos casos, un NDA establece reglas claras sobre la confidencialidad y el uso de la información compartida.
El Experience Kit incluye varias variantes diseñadas sobre la base del brief, con diferencias específicas entre ellas (tono, intensidad percibida, dirección olfativa). Las variantes no son “perfumes al azar”, sino alternativas construidas para permitir una comparación real. El número exacto depende del proyecto y de la complejidad del brief, pero el objetivo es siempre el mismo: proporcionar suficientes opciones para elegir con precisión, sin dispersar la evaluación.
El Experience Kit es una herramienta operativa que permite evaluar y elegir una dirección olfativa de manera concreta antes de finalizar la fragancia definitiva. Sirve para transformar un brief abstracto en una experiencia sensorial comparable. Generalmente incluye:
  • una selección de variantes olfativas coherentes con el brief
  • indicaciones para la prueba (cómo oler y evaluar de manera consistente)
  • una lógica de comparación entre propuestas para llegar a una elección fundamentada
El Experience Kit está diseñado para facilitar decisiones claras, reduciendo ambigüedades y elecciones basadas únicamente en la impresión subjetiva.
Sí, pero la sostenibilidad en el ámbito olfativo debe definirse de manera concreta. Puede referirse, por ejemplo, a:
  • selección de materias primas y criterios de abastecimiento
  • optimización de la difusión para reducir desperdicios
  • duración y gestión del consumo
  • decisiones de diseño que prioricen eficacia a baja intensidad
El objetivo es encontrar un equilibrio entre impacto, rendimiento y coherencia olfativa, sin simplificaciones.
La difusión es un componente técnico esencial, ya que determina cómo se percibe la fragancia en el espacio. Un proyecto olfativo funciona correctamente solo si fragancia y tecnología son compatibles en volumen, renovación de aire y uso. Olfice puede incluir la definición de la solución de difusión más adecuada al contexto y asegurar que la fragancia esté diseñada para funcionar con sistemas profesionales, evitando efectos distorsionados (aroma demasiado intenso, desigual o inestable).
Sí. En un contexto público o comercial es importante considerar tanto los alérgenos regulados como las sensibilidades olfativas (hipersensibilidad, molestia, percepción de exceso). El trabajo se centra en:
  • formulaciones diseñadas para la difusión ambiental
  • intensidad controlable y calibrada
  • elecciones olfativas que minimicen agresividad y saturación
Además, la gestión correcta de la difusión forma parte de la prevención: a menudo el problema no es “la fragancia”, sino cómo se difunde.
En un proyecto de identidad olfativa, la fórmula es un elemento estratégico y puede tratarse como un activo propietario. La gestión de exclusividad y propiedad depende de los acuerdos del proyecto: lo importante es definir claramente quién puede usar la fragancia y en qué contextos. En general, una identidad olfativa se diseña para garantizar:
  • coherencia de uso en el tiempo;
  • control sobre la reproducibilidad;
  • protección del carácter distintivo de la composición.
Las fragancias destinadas a espacios públicos deben diseñarse y utilizarse con criterios específicos de seguridad: selección de materias primas, control de la fórmula y correcta modalidad de difusión. La seguridad no depende solo de la composición, sino también de:
  • concentración y dosis difundida
  • duración de la exposición
  • tamaño y ventilación del entorno
Por ello, una fragancia ambiental profesional no se evalúa como un perfume personal: está pensada para percibirse de forma controlada y continua.
Un proyecto olfativo es adecuado para espacios donde la experiencia del público influye en la percepción de la marca y en la calidad del tiempo que se pasa en el lugar. Es especialmente útil cuando el espacio es un punto de contacto directo entre marca y personas. Ejemplos típicos:
  • retail y showroom
  • hospitality y recepción
  • oficinas abiertas al público
  • espacios para eventos y entornos experienciales
La condición no es “qué tipo de espacio es”, sino qué papel desempeña en la relación entre marca y visitante.
Sí. Un enfoque adecuado es comenzar con un perímetro controlado (una sede, un área, un formato específico) y luego extenderlo una vez verificado el rendimiento. Esto permite:
  • probar eficacia y percepción real
  • calibrar intensidad y difusión
  • consolidar la coherencia antes de la expansión
Escalar no significa cambiar la fragancia, sino replicar la misma identidad con parámetros adaptados.
Sí, y es uno de los objetivos habituales de una identidad olfativa: garantizar coherencia perceptiva entre distintas sedes. La misma fragancia puede aplicarse en varias ubicaciones, siempre que la difusión se calibre según dimensiones, ventilación y afluencia. En la práctica, la fragancia permanece igual, pero cambian:
  • cantidad y modalidad de difusión
  • regulación de la intensidad
  • puntos y tiempos de emisión
Esto permite mantener la misma firma olfativa con un resultado coherente.
La ambientación perfumada consiste en el uso de una fragancia para hacer un entorno más agradable o caracterizarlo de forma genérica. El objetivo principal es la sensación inmediata: cubrir olores no deseados, crear una atmósfera agradable o acompañar un contexto. La identidad olfativa, en cambio, es un proyecto estratégico: define un lenguaje olfativo propietario que representa la marca y la hace reconocible en el tiempo y en los distintos puntos de contacto físicos. No es “un perfume para el espacio”, sino un sistema coherente que conecta aroma, percepción e identidad. En la práctica:
  • ambientación perfumada = efecto (confort, atmósfera)
  • identidad olfativa = significado (reconocimiento, coherencia de marca)
El coste depende de variables concretas:
  • complejidad del brief y nivel de personalización
  • número de iteraciones y pruebas necesarias
  • amplitud del espacio y necesidad de test
  • eventual integración con sistemas de difusión
No es un producto “de catálogo” igual para todos, ya que una identidad olfativa es un proyecto a medida. El presupuesto se define tras la recopilación de la información esencial.
La duración percibida depende de:
  • tipo de difusión (continua o programada)
  • características del espacio (ventilación, materiales, volumen)
  • perfil de la fragancia (volatilidad y persistencia de las materias primas)
En la ambientación profesional no se razona como en la perfumería personal: no importa la “estela” en la piel, sino la continuidad perceptiva en el entorno, obtenida mediante fórmula y control de la difusión.
El tiempo necesario depende de tres factores principales:
  • claridad del brief inicial
  • rapidez de los feedbacks durante las pruebas
  • necesidad de test en el espacio real
En un proyecto de identidad olfativa, la fragancia definitiva no solo se “aprueba al olfato”, sino que se verifica por coherencia y rendimiento en el entorno. Por ello, el proceso normalmente requiere varias fases: desarrollo, prueba, optimización y finalización.
Sí, porque la ambientación profesional es un sistema continuo: la fragancia se consume y la tecnología requiere controles. La frecuencia depende de:
  • horas de uso y programación
  • volumen e intensidad configurada
  • formato de emisión y capacidad del sistema
El mantenimiento garantiza un rendimiento constante y previene variaciones de intensidad o fallos técnicos.